Subida al Mulhacén

Subida al Mulhacén

Dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada se encuentra el Mulhacén. Con sus 3.482 metros de altura, es el techo de la península. Hace uno años ya subí al segundo pico más alto del Sierra Nevada, el Veleta, así que esta vez me plantee un nuevo reto con la subida al Mulhacén.   Elección de la ruta Para conseguir mi objetivo, lo primero que tenía que hacer era decidir desde dónde empezaría mi ruta. Me había estado informando en diferentes foros de montañismo y viendo las rutas que la gente va publicando en aplicaciones como wikiloc, y había varias alternativas. Estaba la opción de subir desde la parte de Pradollano, que es donde se encuentra la estación de esquí de Sierra Nevada. Y por otro lado estaba la opción de hacerlo desde la zona de la Alpujarra, que fue la que elegí. Y aquí nuevamente tenemos varias alternativas de subida al Mulhacén: Lo podemos hacer desde Trevélez, que además nos da la posibilidad de que nos suban en autobús hasta el denominado Mirador de Trevélez. Es una muy buena alternativa, ya que nos ahorramos bastante tiempo de subida a pie y nos gastamos nada de energía. Lamentablemente por protocolo Covid, cuando hice la ruta, este servicio  no estaba operativo. Otra posibilidad es hacerlo desde Capileira. Si nos decantamos por esta opción será necesario hacer la ruta en dos días, por lo que tendremos que hacer noche en el Refugio Poqueira (es necesario hacer reserva con antelación). Finalmente, la tercera opción, que fue la que elegí, es ir con vehículo propio hasta el aparcamiento Hoya del Portillo, y desde allí comenzar la ruta.   Preparativos para la ruta Una parte fundamental antes de hacer una ruta larga de senderismo son los preparativos. Además comentar, que para los que sean novatos en este tipo de travesías, es recomendable llevar planificada la ruta y haber investigado un poco previamente, ya que aunque los caminos y senderos están bien señalizadas, la posibilidad de perdernos sería muy baja. Aquí nos tenemos que asegurar de que llevamos todo lo necesario para nuestra aventura, y además ser previsores ante los imprevistos que nos puedan ocurrir, y más aún cuando se trata de  una ruta es de alta montaña y a más de 3.000 metros.   Comienzo de mi Subida al Mulhacén Como ya comenté en el punto uno, el punto de partida que elegí para esta ruta era el aparcamiento de Hoya del Portillo. Una vez que dejas el vehículo… ¡empieza lo bueno! Lo primera parte del recorrido discurrirá por un pinar que nos llevará hasta el mirador de Puerto Molina. Una vez allí podemos ir por el camino de la derecha, que nos llevaría hasta el Mirador de Trevélez o continuar recto. Conforme vamos caminando, los árboles van desapareciendo del paisaje y poco a poco al fondo se van divisando las siluetas del Veleta y el Mulhacén .   Pero la intención de esta escapada era subir al pico más alto de la península, al Mulhacén (3.482 metros), ruta de dificultad media y llena de contrastes. Empezamos la ruta atravesando un pinar, para poco a poco ir pasando a un paisaje de alta montaña, prácticamente lunar, con muy poca vegetación, pero eso sí, con la compañía de alguna que otra cabra montesa. Es recomendable ponernos en ruta temprano, para evitar las horas más calurosas cuando estemos en la parte de la ascensión que más esfuerzo físico requiera.   Cambio de paisaje Continúa mi ruta siguiendo las indicaciones que me dirigen al Refugio Poqueira. Por ahora la pendiente no es pronunciada y se hace bastante llevadera, aunque si miramos hacia atrás, sí se nota el desnivel que vamos subiendo. Podemos observar que conforme vamos subiendo, el paisaje cambia. Ya no vemos árboles a nuestro alrededor, y la única vegetación que hay son pequeños arbustos. De vez en cuando voy haciendo alguna parada para beber o hacer alguna foto, cosa que mis piernas agradecen. Seguiremos la marcha hasta llegar al Alto del Chorrillo, donde si giramos a la izquierda comenzaremos una bajada pronunciada que nos llevaría hasta el Refugio Poqueira. Era el momento perfecto para una parada un  poco más larga y poder reponer fuerzas, ya que me quedaba por delante lo más duro de la jornada. Mientras descansaba un poco, miraba al cielo y empezaba a ver cosas que no me gustaban. Antes de salir había consultado la previsión del tiempo, y nada parecía indicar el cambio que se estaba produciendo. Se levantó un fuerte viento y el cielo empezaba a encapotarse, así que me puse nuevamente en marcha para que no me pillase el mal tiempo.   Difícil decisión Continué mi ascensión camino del Mulhacén II, pico de 3.360 metros y que se encuentra antes del Mulhacén. El tiempo iba empeorando, con rachas de viento muy fuerte. Aunque el cielo indicara otra cosa, de vez en cuando caían algunas gotas. Pero lo peor era que poco a poco se iban metiendo las nubes en la montaña, cosa que sí puede resultar peligrosa para aficionados como yo, ya que se reduce la visibilidad y podemos llegar a perdernos. Llevaba ya unas 5 horas de ruta y me crucé con un grupo de senderistas que bajaban de la cumbre. Me comentaron que aún me quedaba hora y media aproximadamente para hacer cumbre, y que era el tramo más duro. Pero eso no fue lo peor. La mala noticia es que arriba ya estaban las nubes metidas y lloviendo en algunos momentos. Así que ante este nuevo panorama tenía que tomar una decisión: o seguir la subida al Mulhacén o dejarlo para otra ocasión. Si continuaba tendría que ir más rápido, y lo que me quedaba por delante era el tramo mas duro. El mojarse por la lluvia no era un gran problema, lo malo era que al meterse las nubes en la montaña, la visibilidad disminuye bastante y corría el riesgo de perderme. Por tanto decidí parar y volver a mi punto de partida con tranquilidad y disfrutando del paisaje. Ya volvería a intentarlo en otra ocasión, el Mulhacén siempre va a estar ahí. Creo que acerté

Candelario, un pueblo con encanto

Candelario

Cuando visitamos un nuevo lugar, siempre nos surge la misma pregunta, y en este caso no iba a ser menos: ¿Qué ver y hacer en Candelario? Desde Mi Tiempo Es Tu Viaje, queremos daros algunas recomendaciones y datos que hace de Candelario un pueblo con encanto. Lo primero que tenemos que hacer es situarlo en el mapa. Se encuentra al sur de la provincia de Salamanca, en la ladera de la sierra de Béjar. Su población no llega a los 1.000 habitantes y como dato inicial a destacar debemos decir que fue declarada bien de interés cultural, perteneciendo además a la red de los pueblos más bonitos de España.   Arquitectura y singularidades de Candelario Cuando recorremos las empinadas calles de Candelario lo primero que llama la atención, son las denominadas regaderas. Esta especie de pequeños canales, discurren por los laterales de las calles, desde la parte más alta del pueblo a la más baja, llevando agua procedente de manantiales y del deshielo de los neveros próximos de la sierra. En un principio se usaron como “vía” de limpieza de los despojos de la matanza del cerdo, pero más adelante y con el paso del tiempo se ha ido derivando su utilidad al riego de las huertas que rodean el pueblo.  Otro elemento que llama bastante la atención son las puertas de las casas, y más concretamente las denominadas batipuertas. Son una especie de medias puertas que se ponen por delante de la puerta principal de las viviendas y construidas de madera. Son varias la utilidades que se les atribuyen. La primera sería la de proteger la vivienda de la posible entrada de animales a las casas. De este modo las familias podían airear la casa sin temor a que entrara ningún animal en la casa. Otro uso sería el de proteger las casas de los rigores del invierno y de las nevadas.  Otra de las particularidades de Candelario son sus fuentes. Si vas paseando por el pueblo, y coincide algún momento que no hay nadie, recomiendo que te pares, cierres los ojos y escuches el sonido del agua en las fuentes o en las regaderas yendo calle abajo.  Por último, destacar la típica arquitectura en la construcción de sus casas. Sus viviendas están edificadas con piedra y madera, con unas grandes fachadas mayoritariamente blancas y rematadas con bonitos balcones. Todo ello hace de Candelario un pueblo con encanto   Recorrido por Candelario Lo primero que tenemos que tener en cuenta al llegar a Candelario es que no podremos dejar nuestro vehículo en el casco histórico, lo tendremos que aparcar en alguno de los parkings destinados a ello. Hay uno en la parte alta del pueblo, y otro en la parte baja (yo opté por este último).  Candelario tiene dos calles principales, calle Mayor y calle de la Regadera Baja. El recorrido a pie que hice fue subir a la parte alta del pueblo por la calle Mayor, y volver bajando por la calle de la Regadera Baja. Desde ellas salen pequeñas callejuelas que nos llevarán a distintos puntos de interés y a maravillosos rincones en los que podremos admirar. Subiendo por la calle Mayor, y a media alturas, giraremos a la derecha para encontrarnos con el ayuntamiento, imponente edificio de cuatro plantas y que fue construido a finales del siglo XIX, y que en un principio albergaba la oficina de correos y telégrafos, juzgados y hasta la cárcel.  Siguiendo nuestro recorrido ascendente, llegamos a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Esta iglesia es una mezcla de estilos, ya que podemos encontrar rasgos románicos, góticos, mudéjar y barrocos. Destacan su fachada y su torre, que inicialmente era más alta, pero en su reconstrucción se decidió dejarla en su estado actual.     Antes de comenzar nuestro camino de vuelta, nos pararemos en alguna de las fuentes que hay por el pueblo y nos podremos sentar en la Plaza de Solano. Siguiendo nuestro camino llegaremos a la Casa Chacinera, pequeño museo en el que nos muestran cómo se vivía en Candelario a finales del siglo XIX y principios del XX. Además nos muestran la importancia que tenía para la vida del pueblo la época de matanza, girando todas las actividades entorno a ella. Llegamos así a nuestro punto de inicio, donde dejamos para el final la Ermita del Cristo del Refugio. Lo que más destaca desde fuera es el porche de madera y tejas y sustentado por pilares de piedra. Ya en su interior destaca su retablo de madera y de estilo barroco. Una vez terminado nuestro recorrido, podemos llegar a la conclusión de que Candelario es un pueblo con encanto, con algo que hace que nos transportemos a épocas pasadas. Para terminar nuestra mañana paseando por las calles de Candelario, no había mejor manera que comer en alguno de sus numerosos restaurantes. Si decides hacer la visita en fin de semana, te recomiendo reservar en alguno de ellos, ya que mucha gente se acerca a este pueblo para degustar alguno de los típicos platos de la zona, como por ejemplo alguna carne a la brasa.   Si estás pensando visitar esta zona y no tienes clara alguna cuestión o necesitas más información, no lo dudes y contacta conmigo.

Ruta del río Borosa. Consejos y guía del recorrido

Rio Borosa

Planificación de la ruta Lo primero que debemos hacer es hacer una buena planificación de la ruta, elegir bien el recorrido, decidir si la vamos a hacer completa o no, etc. Todo esto dependerá de muchos factores como nuestra forma física, si vamos en grupo o en solitario, si vamos vamos con niños… Una buena opción para planificar el recorrido a hacer es utilizar la web (también disponible en app) Wikiloc. En ella encontraremos innumerables rutas con muchos datos útiles aportados directamente por los usuarios y basados en sus propias experiencias. La ruta del Río Borosa tiene la ventaja de darnos la posibilidad de ajustarla a nuestro gusto dependiendo de la distancia que queramos recorrer, el tiempo que queramos emplear en el recorrido y el grado de dificultad que queramos. Yo opté por hacer la ruta larga que llega hasta la Laguna de Valdeazores, lo que entre ida y vuelta suman casi 28 Km, y un desnivel de 645 metros. Es una larga caminata, pero merece mucho la pena.     Inicio de la ruta del río Borosa El punto de partida de la ruta está muy cerca de la Torre del Vinagre. Para llegar hasta ahí iremos por la A-319, que es la carretera principal del Parque, y si por ejemplo estamos viniendo desde Cazorla, al llegar a la Torre del Vinagre, cogeremos un desvío a la derecha que nos llevará hasta el Centro de Interpretación Fluvial. Allí podremos dejar nuestro vehículo sin problemas y comenzar nuestra ruta. Lo primero que veremos será una piscifactoría que hay junto al río. Una vez que la pasamos, seguiremos las indicaciones que hay a lo largo de toda la ruta. Los primeros kilómetros no son difíciles, con una leve pendiente hacia arriba que se hace muy llevadera. En este tramo llevaremos el río a nuestra derecha, pudiendo ver cómo desembocan en su cauce pequeños afluentes.   Cerrada de Elías Cuando hayamos recorrido uno 4 km, llegaremos a la famosa Cerrada de Elías, que es la parte más conocida y fotografiada de la ruta, y cuando estás allí sabes el por qué. Las aguas cristalinas del Río Borosa y sus colores verdosos son una gozada para la vista. Aquí cruzaremos el río varias veces por sus famosas pasarelas de madera, lo que le da a este tramo un encanto aún mayor si cabe.   Tramo intermedio hasta la Central Eléctrica Una vez que hemos terminado el recorrido por la Cerrada de Elías, nos adentramos en un tramo de pista, con una ligera pendiente, pero muy llevadero. Además las vistas que tendremos de lo que nos espera más adelante son espectaculares. Hay algún tramo en el que sí que hay que tener cuidado, porque la pista se estrecha, y un resbalón nos puede dar un susto. Cuando llevemos unos 8 km, llegaremos a la Central Eléctrica. Depende de cómo hayas planificado tu ruta, este será el punto y final del recorrido, ya a partir de aquí la cosa se complica un poco. Pero este no fue nuestro caso, así que nos quedaban por delante unos 5-6 km de ascensión casi continua.   Salto de los Órganos Como decíamos antes, a partir de aquí la ruta se hace más dura. Nos encontraremos con pendientes más pronunciadas, dejaremos de ir por pista para ir por caminos de piedra. Iremos ascendiendo poco a poco, dejando a nuestro paso cascadas y saltos de agua. Si queremos, podemos desviarnos un poco del camino y bajar a alguna de las pozas que forman las cascadas. Y así, llegaremos a uno de los lugares más espectaculares de la ruta. El  Salto de los Órganos. La parada aquí es obligada para contemplar la cascada y aprovechar descansar un poco, o incluso darnos un bañito en su poza.   Túneles del Río Borosa Continuamos subiendo por otro tramo de dificultad por su pendiente hasta llegar a los Túneles del Río Borosa. Desde arriba tendremos unas vistas espectaculares de todo lo que llevamos recorrido hasta ahora. Para cruzarlos, es muy recomendable llevar algún tipo de linterna, ya que en su interior prácticamente no veremos nada. Los túneles tienen como unos ventanales desde los que nuevamente las vistas son impresionantes. Cuando terminamos de cruzarlos la ruta se suaviza bastante hasta llegar a la parte final de nuestro recorrido.   Embalse de los Órganos y Laguna de Valdeazores Tras salir de los túneles y hacer un pequeño recorrido por un estrecho sendero, llegaremos al Embalse de los Órganos. Caminaremos por su margen derecha, ya por terrenos llano, hasta llegar la Laguna de Valdeazores, lugar del fin de la ruta y donde tras un descanso nos damos la vuelta para ir descendiendo poco a poco hasta llegar a nuestro punto de partida.   Y así ponemos fin a un maravilloso día de senderismo, estando en contacto directo con la naturaleza y disfrutando de unos paisajes y un entorno maravilloso. Sin duda, si visitas El Parque Natural de Cazorla, tienes que hacer la Ruta del Río Borosa.  

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